XXI vitrinas para consumo rápido

(en proceso de dulcificación)

tic tac

I. Pochoclo

Empañando el rostro contra el vidrio,

el coche es una imágen cualquiera.

Y con la carne expuesta, noticia vieja

trenzaron las falanges un círculo protector.

En vivo y en directo: Palermo

Fui tan sólo una tacita de vicio.

Acaso la película enterrada entre los dientes,

Palomitas light, la araña es su cabeza en la tina,

Su flema la flama de tantos nombres,

y mi festividad, un cigarro encendido,

transparente sonrisa de alfajor.

II. La Colada

En el humo del vidrio tu nombre,

Vibrando el saxo,

El sexo te maldigo.

Un cigarro enciende al otro,

rompecabezas: lunar su labio

tan sólo un recorte, collage preescolar,

el humo

cuando soy maestra, o mi padre.

Y a  veces reconstruyendo

mis dedos en cachitos,

Con la estufa eléctrica de mi cuarto

Abrocho marpiosas mientras duerme.

III. Kiosco 4 AM

Y al nacimiento del mundo en ventanillas,

recorrimos el espasmo que llamaron “el afuera”.

Con un peso compramos la marca,

y así, la expansión.

Quien observe, se encuentra tras el muro,

Y frente a él, una fragilidad imposible.

Laxo el plástico, esta vez,

cuando todos los contenedores

de gomitas y aerosoles

sean receptáculo para peces de agua fría.

IV. Argentinians always do it better

¡Qué copado!

Debí mencionar bajo la luz de la vela,

Que la primer noche (solitaria) en el puerto

alguien cae, siempre arrodillado

siempre, desde el segundo piso.

Sacrificada la aclaración,

la identidad se resuelve en un grupo de vuelo,

Palomas cagando en el ángulo contrario a mi hombro,

Y sin quejas tras la buena suerte:

Bailemos una quebradita.

Con el sello personal de Mercado Juárez,

y porque estoy lejos de Monterrey

escondo mi vista bajo un ojo de vidrio.

Y así,

aquí todos los perros que ladran son iguales.


V. Cortadillo

Las uñas han atravesado el hilo

-que pretendemos unvierso-,

envolviendo el manto terrestre

su trazo índice, desgarra el abdomen

con el cual frágilmente tratamos

de ser contenidos en crespo sudario.

Los dedos fertilizando el cadáver,

abajo, donde se lee España

la plaza en que crecen,

como frutos

mis calzones.

VI. Tito tito capotito

Se ha dicho que hay que cerrar la fábrica,

Y abandonar la recolección imprenta,

Callar la verborrea

que

tras el cristal miro.

He condenado al paladar

dos mentas y gracias,

por tres horas más, lubricado.

Y la carga mensual,

con los dedos, bailando sobre el mantel,

seguirá su curso.

VII. Vivian lo quesea

Labios de gelatina, rubio contenedor de botox.

Pascualito fue humores, sangre de mi sangre: verde.

Rata de piernas largas y brazos velludos.

Una tarde fuimos al circo de la guarda,

Ya que el ángel no existe, enjaulamos monjas en lugar de los leones.

Al paso de las mujeres, abrimos la garganta:

Pascualito tira rollo, vendí sus pelos oxígenados a veinte pesos.

Las morritas se tragan cada cuento: Pascualito y yo echamos polvo, polvo por vientre y diente que muerde. Comportado, como buen bestia, me sopla un suspiro alarido, cuando en las mejores fiestas un cuatro de junio, me ven vestida de seda, ¡Ah, el verano del ’95! . Hoy, vestida de trapo sonrío, con capas de afeite encapsulado, porque a nariz polveada, you can make Vivian happy.

VIII. Zucarita mil

Armada una pieza al desnudo,

para sanar el rastro o el rostro

de todo aquel que no es misible.

Así, en sulfuroso camino,

se reconoce

en la esquina,

esa

con su par de guantes mafufos.

Conviven alcoholes presbíteros

y zapatos de corte onomástico.

“Observa intacto el rostro uniforme”

Bufa el trofeo, tras el soplo del cristal,

Un evangelio para los nacidos de aparador.

IX. Mi flup es tu flup

Bo, hilos de luz que se filtran hasta el ombligo,

Puro cosquilleo, con el cuello alto, blanco.

El asiento trasero es un áspid, y de todos los sitios escondidos,

has tomado el fruto inmóvil.

Y porque todo esta dicho, queda una pausa.

Me disuelvo en el mismo ángulo de tu vigilia.

X. Sancta sanctorum

Yo hablo del líbido que no busca,

que-no-encuentra.

Del espasmo asexuado de quien se completa a sí mismo.

XI. Vivian ha celo quesea

De frente a la pared de luz,

Piensa revolcar sudores ajenos,

Revolcar el pensamiento de otros, aromas tácitos, para volverse otra,

Desgarrando la imagen donde pueda consumirse.

XII. Hallazgo

El recibo siempre ha sido el comprobante.

Ante la luz de un sólo incienso,

Dos meses, cinco labios.

En las velas, la imagen sigue desapareciendo,

Y los rostros: inhalar a la derecha, soltar los nombres  la izquierda.

XIII. City Glam

Hielo seco, vaso que fue copa,

El árbol,

Guanguísimo mástil.

Él, sin sed, arrebatado en un mal de sales.

XIV. Verborreas

Un día, -se dice- ,

el lenguaje tomará el control.

La mente disuelta por la palabra,

Manifestada de nuevo en medio de una gritería de mercado.

XV. Maria-no

La ciudad sumergida,

Grito de verduleras.

Las puertas del elevador se contraen en el cuarto piso.

Abismo espeso, su mirada, que penetra sin decir, el vacìo del cuerpo.

XVI. litigio

Si no puedo recordar todos los nombres, horror enumerar los besos que he dado.

Despierto, y el espejo me muestra la imagen de dios. Cagar es una de mis acciones favoritas. En el agua vibrante del toilette, somos purificados.

XVII. And Ill sing a lullaby

Subir  a la torre y tocar la campana

Hastío

Tocar no ha terminado de satisfacer mis necesidades.

Súbete a la torre y pide un deseo: volverlo otro, muralla china, vestigio de cada uno de los importantes.

XVIII. Coplas de carretera

Los cadáveres de un órgano son esperma,

Espinita de mil semillas centrales.

Embadurrada de carne tibia, hoy indigesta

No hay lugar más distante que el ojo,

La estepa, multiplica la distancia con el viento del norte.

Recorridos los ecosistemas, abalanzo el cuerpo contra el más fino arbusto,

Ansiando un árbol, una piedra regia,

Y no hay lugar como el hogar,

Pulsa la carne roja de mis pies,

Las plantas al suelo

Nostalgia de dedos acalambrados.

XIX. Victimario

Transita hacia mí el azul,

Ley de la atracción: el mejor postre para un enfermo de victima,

Como si volviera a prisión, devengo instrucciones de uso: una servilleta de corazones, media cerveza (la última) siempre miran por la izquierda.

XX. Agnus dei

Yo, que temì ser siempre tachada de cristiana,

Termino siempre en sanborns, donde tienen una pinche fasicnación por el clavo.

XXI. Odisea 2007

Trabajar todos los días dando servicio al cliente,

A veces, incluso, fingir demencia y ser quien sabe todo y es víctima,

Señor, nuestro sistema, netamente,

Jamás se equivoca, es usted el ignota que no ha podido precipitarse al progreso tecnológico.

Y yo,

Sufro, pataleo, le rezo a sus santos porque un día, entienda que la pantalla es negra porque el teléfono está apagado.

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