(en proceso de dulcificación)

I. Pochoclo
Empañando el rostro contra el vidrio,
el coche es una imágen cualquiera.
Y con la carne expuesta, noticia vieja
trenzaron las falanges un círculo protector.
En vivo y en directo: Palermo
Fui tan sólo una tacita de vicio.
Acaso la película enterrada entre los dientes,
Palomitas light, la araña es su cabeza en la tina,
Su flema la flama de tantos nombres,
y mi festividad, un cigarro encendido,
transparente sonrisa de alfajor.
II. La Colada
En el humo del vidrio tu nombre,
Vibrando el saxo,
El sexo te maldigo.
Un cigarro enciende al otro,
rompecabezas: lunar su labio
tan sólo un recorte, collage preescolar,
el humo
cuando soy maestra, o mi padre.
Y a veces reconstruyendo
mis dedos en cachitos,
Con la estufa eléctrica de mi cuarto
Abrocho marpiosas mientras duerme.
III. Kiosco 4 AM
Y al nacimiento del mundo en ventanillas,
recorrimos el espasmo que llamaron “el afuera”.
Con un peso compramos la marca,
y así, la expansión.
Quien observe, se encuentra tras el muro,
Y frente a él, una fragilidad imposible.
Laxo el plástico, esta vez,
cuando todos los contenedores
de gomitas y aerosoles
sean receptáculo para peces de agua fría.
IV. Argentinians always do it better
¡Qué copado!
Debí mencionar bajo la luz de la vela,
Que la primer noche (solitaria) en el puerto
alguien cae, siempre arrodillado
siempre, desde el segundo piso.
Sacrificada la aclaración,
la identidad se resuelve en un grupo de vuelo,
Palomas cagando en el ángulo contrario a mi hombro,
Y sin quejas tras la buena suerte:
Bailemos una quebradita.
Con el sello personal de Mercado Juárez,
y porque estoy lejos de Monterrey
escondo mi vista bajo un ojo de vidrio.
Y así,
aquí todos los perros que ladran son iguales.
V. Cortadillo
Las uñas han atravesado el hilo
-que pretendemos unvierso-,
envolviendo el manto terrestre
su trazo índice, desgarra el abdomen
con el cual frágilmente tratamos
de ser contenidos en crespo sudario.
Los dedos fertilizando el cadáver,
abajo, donde se lee España
la plaza en que crecen,
como frutos
mis calzones.
VI. Tito tito capotito
Se ha dicho que hay que cerrar la fábrica,
Y abandonar la recolección imprenta,
Callar la verborrea
que
tras el cristal miro.
He condenado al paladar
dos mentas y gracias,
por tres horas más, lubricado.
Y la carga mensual,
con los dedos, bailando sobre el mantel,
seguirá su curso.
VII. Vivian lo quesea
Labios de gelatina, rubio contenedor de botox.
Pascualito fue humores, sangre de mi sangre: verde.
Rata de piernas largas y brazos velludos.
Una tarde fuimos al circo de la guarda,
Ya que el ángel no existe, enjaulamos monjas en lugar de los leones.
Al paso de las mujeres, abrimos la garganta:
Pascualito tira rollo, vendí sus pelos oxígenados a veinte pesos.
Las morritas se tragan cada cuento: Pascualito y yo echamos polvo, polvo por vientre y diente que muerde. Comportado, como buen bestia, me sopla un suspiro alarido, cuando en las mejores fiestas un cuatro de junio, me ven vestida de seda, ¡Ah, el verano del ’95! . Hoy, vestida de trapo sonrío, con capas de afeite encapsulado, porque a nariz polveada, you can make Vivian happy.
VIII. Zucarita mil
Armada una pieza al desnudo,
para sanar el rastro o el rostro
de todo aquel que no es misible.
Así, en sulfuroso camino,
se reconoce
en la esquina,
esa
con su par de guantes mafufos.
Conviven alcoholes presbíteros
y zapatos de corte onomástico.
“Observa intacto el rostro uniforme”
Bufa el trofeo, tras el soplo del cristal,
Un evangelio para los nacidos de aparador.
IX. Mi flup es tu flup
Bo, hilos de luz que se filtran hasta el ombligo,
Puro cosquilleo, con el cuello alto, blanco.
El asiento trasero es un áspid, y de todos los sitios escondidos,
has tomado el fruto inmóvil.
Y porque todo esta dicho, queda una pausa.
Me disuelvo en el mismo ángulo de tu vigilia.
X. Sancta sanctorum
Yo hablo del líbido que no busca,
que-no-encuentra.
Del espasmo asexuado de quien se completa a sí mismo.
XI. Vivian ha celo quesea
De frente a la pared de luz,
Piensa revolcar sudores ajenos,
Revolcar el pensamiento de otros, aromas tácitos, para volverse otra,
Desgarrando la imagen donde pueda consumirse.
XII. Hallazgo
El recibo siempre ha sido el comprobante.
Ante la luz de un sólo incienso,
Dos meses, cinco labios.
En las velas, la imagen sigue desapareciendo,
Y los rostros: inhalar a la derecha, soltar los nombres la izquierda.
XIII. City Glam
Hielo seco, vaso que fue copa,
El árbol,
Guanguísimo mástil.
Él, sin sed, arrebatado en un mal de sales.
XIV. Verborreas
Un día, -se dice- ,
el lenguaje tomará el control.
La mente disuelta por la palabra,
Manifestada de nuevo en medio de una gritería de mercado.
XV. Maria-no
La ciudad sumergida,
Grito de verduleras.
Las puertas del elevador se contraen en el cuarto piso.
Abismo espeso, su mirada, que penetra sin decir, el vacìo del cuerpo.
XVI. litigio
Si no puedo recordar todos los nombres, horror enumerar los besos que he dado.
Despierto, y el espejo me muestra la imagen de dios. Cagar es una de mis acciones favoritas. En el agua vibrante del toilette, somos purificados.
XVII. And I’ll sing a lullaby
Subir a la torre y tocar la campana
Hastío
Tocar no ha terminado de satisfacer mis necesidades.
Súbete a la torre y pide un deseo: volverlo otro, muralla china, vestigio de cada uno de los importantes.
XVIII. Coplas de carretera
Los cadáveres de un órgano son esperma,
Espinita de mil semillas centrales.
Embadurrada de carne tibia, hoy indigesta
No hay lugar más distante que el ojo,
La estepa, multiplica la distancia con el viento del norte.
Recorridos los ecosistemas, abalanzo el cuerpo contra el más fino arbusto,
Ansiando un árbol, una piedra regia,
Y no hay lugar como el hogar,
Pulsa la carne roja de mis pies,
Las plantas al suelo
Nostalgia de dedos acalambrados.
XIX. Victimario
Transita hacia mí el azul,
Ley de la atracción: el mejor postre para un enfermo de victima,
Como si volviera a prisión, devengo instrucciones de uso: una servilleta de corazones, media cerveza (la última) siempre miran por la izquierda.
XX. Agnus dei
Yo, que temì ser siempre tachada de cristiana,
Termino siempre en sanborns, donde tienen una pinche fasicnación por el clavo.
XXI. Odisea 2007
Trabajar todos los días dando servicio al cliente,
A veces, incluso, fingir demencia y ser quien sabe todo y es víctima,
Señor, nuestro sistema, netamente,
Jamás se equivoca, es usted el ignota que no ha podido precipitarse al progreso tecnológico.
Y yo,
Sufro, pataleo, le rezo a sus santos porque un día, entienda que la pantalla es negra porque el teléfono está apagado.