MTY. Sopa Store, tienda independiente, proto-negocio de creadores emergentes y re-venta de artículos de segunda mano. Lugar para el intercambio de objetos y venta de los mismos, fungió al menos durante algunos meses como mesa de selección de “artistas” y “diseñadores”. Este espacio como otros tantos, itinerantes, cambian el código de la venta de cosas usadas por el de “selección de piezas únicas” reconfiguradas al espacio simbólico de la expresión artística local.
“Curar” se ha vuelto la palabra en la punta de la lengua para multiformes actividades, señala Alex Williams para The New York Times. Tipping Point, tienda en Houston, se autonombra como un espacio que exhibe selectos estilos de vida, que no sólo vende libros de colección, música y ropa de aparador. No, en su sitio Web declaran “curar” esta mercancía –señala Williams.
Bubarú es una “boutique” de cupcakes localizada en el área metropolitana que asevera ofertar pastelitos de “diseñador”, mientras que la estructura del negocio indica totalmente lo contrario al dedicarse a la producción en serie. Ahí no se consumen pastelitos cualesquiera sino que en teoría, han sido cuidadosamente seleccionados, curados para su consumo.
“Este era el tiempo –señala Williams– en que pensábamos que los curadores trabajaban en los museos”.
Sí, de una manera quizá pedante, fuera de la exhibición formal, este mundo cura como el código social de moda que con la propagación de los medios gráficos y el imperio de la imagen, funde este pensamiento estético que originalmente se reservaban académicos de prestigio y que ahora se implica en toda actividad que refiera a catalogación o selección. Williams diría que el término arte ha sido “editado”, del mismo modo en que una boutique selecciona su colección de invierno.
Bloggers, dueños de tienda de segunda mano, dj’s, diseñadores de moda, dueños de antros: todos implican en su profesión la curaduría como un parámetro que deja en claro que su ojo es más que ojo, es analítico y su gusto, evidentemente, exquisito. Lo cual en palabras de Williams puede traducirse a una superinflación del Ego.
John H. McWorhter, lingüista del Manhattan Institute, resalta el modo en que el término curaduría se ha adoptado en los otros como una “inocente manera de autoadulación”, de modo que se implica cierto nivel de similitud entre lo que se cree y lo que alguien con “un nivel académico por demás avanzado, que trabaja en un museo hace”, señala McWorther.
Bienvenido sea el ejemplo claro que expone Williams para The New York Times, donde en la actualidad fungir como curador invitado en un blog de diseño, feria artesanal o tienda departamental es considerado un alto honor. Justo el mes pasado –comenta Williams– Scott Scugman, quien tiene un blog de fotografía de moda Urbana llamado “The Sartoralist”, fue invitado por la famosa tienda de Nueva York Barney’s para curar una colección “pop-up”.
Ante esto, Tom Kalenderian, director de moda masculina de Barneys, agrega que el término curador no fue intencionado para hiperbolizarse, en primera instancia. El hecho de consultar al fotógrafo, formal mercader de la moda urbana, fue un logro que ayudó a conjugar el estilo a la vez ecléctico y elegante que se registra en el blog Sartorialist. Trabajar con él fue una decisión en base a la orientación de su ojo fotográfico –agrega Kalendarian.
Por otro lado, Curtis Macdonald, músico de Brooklyn, enviaba por correo electrónico a Alex Williams su postura ante la palabra curaduría: “es la palabra exacta para definir mi trabajo: contratar bandas locales”. Menciona Macdonald: “Cuando tengo la oportunidad de curar música para una velada específica, elegir las bandas correctas, lo asemejo a una curaduría que se ejerce dentro del Museo. Desde que YO, él curador, elijo en base a una estética personal, soy capaz de plantear de manera creativa la forma en que haré la presentación de la velada, más allá del modo tradicional de hacerlo.”
Del mismo modo que las boutiques Indie regiomontanas, el término de Curate Couture que utiliza Karuna Tillmon James de 30 años para nombrar a su tienda de Brentwood, California (venta de ropa de diseñador a consignación), acarrea consigo una semántica que sin duda ayuda a la imagen personal y del negocio. James, con un trasfondo de fotografía artística afirma: “Sé que la gente del medio artístico, que sabe, demeritaría el hecho de que nombre así a mi tienda. Pero el nombre apunta a que no es más otra tienda de segunda mano, cuya referencia simbólica se adjunta a lo usado, sucio, viejo. Yo tomo esto, y se convierte en piezas específicas, seleccionadas a propósito de… En suma, sé que la palabra curar implica, sé que te saldrás con la tuya”.
Para Alex Williams puede sonar pretencioso que profesionales de menor pedigree adopten de manera vernácula los oficios de un pedigree más exitoso, eminentemente académico. Para el Diccionario Oxford, “curaduría” implica la existencia de un colega de trabajo con quien se comparte determinada postura y “posición de autoridad”, sin embargo, asegura Geoffrey Nunberg, Lingüista de Berkeley, la descripción se ha expandido para incluir a empleados de todos los niveles de organización, incluyendo ventas y servicio al cliente.
En suma, en un mundo vacío donde los términos más “elevados” y firmes empiezan a decaer en su significado, hablar del concepto de curaduría implicando únicamente a la tarea de Museos y galeristas, me parece por demás limitado. Es imposible detener la permeabilidad de las actividades creativas y “artísticas” en los estratos sociales más indirectos a la actividad.
Como diría Yves Michaud, “pareciera que el arte está en todas partes menos en el arte mismo”. Y la curaduría, en sus reservas estéticas primordiales, ha trascendido estas tareas para implicarse en cuestiones por demás filosóficas y castrantes que de todos modos vuelven al ciclo inseparable del gusto.
No nos sorprendamos pues, de que el siguiente paso en la disolución de la estética y del arte sea un aparato de curaduría de manuales de identidad y selección cuidadosa de personal para la atención al cliente de los teleservices.
Cito:
Williams, Alex. On the Tip of Creative Tongues. New York Times: N.Y.C, Nueva York. E.U.A. 2 Octubre 2009. WEB (http://www.nytimes.com/2009/10/04/fashion/04curate.html?_r=1&pagewanted=1&em)
Michaud Yves. El Arte en estado gaseoso. Ensayos sobre el triunfo de la estética. FCE:México, 2007
