Febrero 15, 2010

ALL THE CLOUDS ARE IN BED/ La palabra clarificada

(versión sobria)

“Pensar” el infinito es quizá uno de los temas más abordados en la historia de los mitos humanos, la espiral interminable de las transformaciones dadas por la rarefacción y condensación, o bien, los cambios generados por el fuego y el viento (calor y frío). Anaxímenes, en su tiempo pensaba que el aire se transformaba en todas las cosas a partir de esta oscilación de dilatarse y aglomerarse: expansión e implosión.

Sin embargo, pensar el aire como semejante al vacío es quizá un absurdo. En su parte más nimia está acaso compuesto por partículas, tales que entran y salen de nuestros pulmones a través de la respiración: proceso que genera el aliento, nube breve, condensación minúscula creada por el calor interno. El aire en sí mismo lleva la insignia de la ‘transportación’, no por nada distintas mitologías remiten a que la deidad que reside en el viento viaja transmitiendo mensajes a través de la luz y del sonido.

Mercurio, el mensajero de los dioses, encontró su consonante en la voz de Hermes Trismegisto, personaje asociado al dios Thot en la mitología egipcia (“El despierto”) deidad y mago que le obsequia el lenguaje a los hombres y en cuya enunciación se creó el mundo. En la búsqueda del estado clarificado, los alquimistas –y luego personajes como Paracelso— escribían que “El cuerpo así formado se nutre con ‘mercurio’. El ave desciende al cuerpo, lo que significa que la parte volátil se ha fijado: se ha hecho ‘no volátil’. La piedra revive de nuevo: La piedra roja aparece en su perfección. El árbol del sol se ve con su fruto dorado…”.

Imposible no asociar este aspecto con el poder creador del verbo de Thot, dios mercurial (asimismo puede hacerse referencia al mito del Golem, nacido de la enunciación del nombre de dios por Rabbi Judah Loew, el Maharal de Praga). Acaso la palabra que vibramos al ser ejecutada obtiene una densidad y un peso (el aire se transforma en todo lo existente), no por nada en inglés la palabra “spelling” (deletrear-verbalizar) denota inmediatamente a su homónima variante de “Spell”, el hechizo, “el verbo encarnado”.

Matthew Rampley, en su texto “La cultura visual en la época poscolonial”, hace referencia al claro pensamiento de Walter Benjamin [1]respecto a la producción artística como un acto ‘al servicio de la magia’. De modo que desde que el hombre registraba el proceso de caza o los fenómenos naturales en las cuevas, era un ejercicio que buscaba el auspicio de las deidades, simplemente para que el espíritu o dios cayera en cuenta de que el hombre observaba el cielo y le buscaba, añorando la providencia de lo inexplicable.

El acceso a lo sobrenatural era posible a través del puente terrenal que ejercía el oficio del chamán o del sacerdote entre dios y los mortales. La tradición de la magia (conexión con lo inexplicable) se abrió camino en el tiempo a través de la creación artística puesta al servicio de dios. Siendo el punto de encuentro la misma incomprensión de lo inaccesible: la instauración de una expectativa o separación entre el que mira la obra y la obra en sí.

Tal suerte de hallazgo portentoso e ‘incomprensible’  se inscribe en los objetos presentados por Alberto Viloria en All the clouds are in bed: toda condensación del pensamiento a través de la palabra se crea en el espacio más íntimo (el mundo interno jamás asequible para el otro). ¿Qué sucede con el encuentro de estos objetos que hacen referencia a ciertas inquietudes metafísicas, que responden a una herencia simbólica tan antigua como nuestro código genético?

Cuando estos aspectos simbólicos se vuelven tan indiferenciados, se ‘totemizan’ (un hombre apuntando con un palo de madera hace clara referencia al ‘conocimiento ancestral’ de la varita mágica). Viloria retoma este principio del aire comunicante —y creador de múltiples posibilidades— abriendo su percepción hacia los mensajes de lo ‘divino’, que a la vez se definen por su estandarización en la conciencia colectiva y por la hibridación cultural hiperbolizada a través de los mass media.

De modo que una canción, una imagen, un árbol adquieren otro significado a través de su totemización, “speak to me in the language I can hear” (“háblame en el idioma que puedo escuchar) exige el artista a los astros y al espectador, a su vez buscando la curiosidad visual del otro por medio de estos mensajes ‘sustraídos’ de la cultura popular, creando el espacio para una eterna duda respecto a la intención de sus imágenes “Mysteries not ready to reveal” (“Los misterios no están listos para ser develados”).

La invitación que All The Clouds Are in Bed extiende es la de enfrentarse a la materialización del pensamiento ‘condensado’ de Alberto Viloria  y dejarse ir a través de la lejanía que en apariencia sus piezas muestran, deletrear la función misma del arte a través de este trance que se repite una y otra vez a través del tiempo: La  fascinación de lo desconocido.


[1] Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit en Walter Benjamin, Gesammelte Schrifren, ed R Tiedemann & H. Schweppenhauser, Frankfurt am Main, 1997 Col  482-3

Enero 11, 2010

Poner en orden la tienda de mariscos

La de la serie Intra Melissa que todo ha de beber

Me parece una tontería

que a veces todo tiene que ver conmigo:

“Lo que a veces, tiene que ver“.

Y
De Mielabeja sus adentros, traza la lengua bífida

Diciembre 4, 2009

Y decir…

Del arte que duerme en el seno comunitario. O algo así.

Decirlo en rosa. Como la envoltura del twinky.

Diciembre 4, 2009

“Crear o Creer”

MTY. Sopa Store, tienda independiente, proto-negocio de creadores emergentes y re-venta de artículos de segunda mano. Lugar para el intercambio de objetos y venta de los mismos, fungió al menos durante algunos meses como mesa de selección de “artistas” y “diseñadores”. Este espacio como otros tantos, itinerantes, cambian el código de la venta de cosas usadas por el de “selección de piezas únicas” reconfiguradas al espacio simbólico de la expresión artística local.

“Curar” se ha vuelto la palabra en la punta de la lengua para multiformes actividades, señala Alex Williams para  The New York Times. Tipping Point, tienda en Houston, se autonombra como un espacio que exhibe selectos estilos de vida, que no sólo vende libros de colección, música y ropa de aparador. No, en su sitio Web declaran “curar” esta mercancía –señala Williams.

Bubarú es una “boutique” de cupcakes localizada en el área metropolitana que asevera ofertar pastelitos de “diseñador”, mientras que la estructura del negocio indica totalmente lo contrario al dedicarse a la producción en serie. Ahí no se consumen pastelitos cualesquiera sino que en teoría, han sido cuidadosamente seleccionados, curados para su consumo.

“Este era el tiempo –señala Williams– en que pensábamos que los curadores trabajaban en los museos”.

Sí, de una manera quizá pedante, fuera de la exhibición formal, este mundo cura como el código social de moda que con la propagación de los medios gráficos y el imperio de la imagen, funde este pensamiento estético que originalmente se reservaban académicos de prestigio y que ahora se implica en toda actividad que refiera a catalogación o selección. Williams diría que el término arte ha sido “editado”, del mismo modo en que una boutique selecciona su colección de invierno.

Bloggers, dueños de tienda de segunda mano, dj’s, diseñadores de moda, dueños de antros: todos implican en su profesión la curaduría como un parámetro que deja en claro que su ojo es más que ojo, es analítico y su gusto, evidentemente, exquisito. Lo cual en palabras de Williams puede traducirse a una superinflación del Ego.

John H. McWorhter, lingüista del Manhattan Institute, resalta el modo en que el término curaduría se ha adoptado en los otros como una “inocente manera de autoadulación”, de modo que se implica cierto nivel de similitud entre lo que se cree y lo que alguien con “un nivel académico por demás avanzado, que trabaja en un museo hace”, señala McWorther.

Bienvenido sea el ejemplo claro que expone Williams para The New York Times, donde en la actualidad fungir como curador invitado en un blog de diseño, feria artesanal o tienda departamental es considerado un alto honor. Justo el mes pasado –comenta Williams– Scott Scugman, quien tiene un blog de fotografía de moda Urbana llamado “The Sartoralist”, fue invitado por la famosa tienda de Nueva York Barney’s para curar una colección “pop-up”.

Ante esto, Tom Kalenderian, director de moda masculina de Barneys, agrega que el término curador no fue intencionado para hiperbolizarse, en primera instancia. El hecho de consultar al fotógrafo, formal mercader de la moda urbana, fue un logro que ayudó a conjugar el estilo a la vez ecléctico y elegante que se registra en el blog Sartorialist. Trabajar con él fue una decisión en base a la orientación de su ojo fotográfico –agrega Kalendarian.

Por otro lado, Curtis Macdonald, músico de Brooklyn, enviaba por correo electrónico a Alex Williams su postura ante la palabra curaduría: “es la palabra exacta para definir mi trabajo: contratar bandas locales”. Menciona Macdonald: “Cuando tengo la oportunidad de curar música para una velada específica, elegir las bandas correctas, lo asemejo a una curaduría que se ejerce dentro del Museo. Desde que YO, él curador, elijo en base a una estética personal, soy capaz de plantear de manera creativa la forma en que haré la presentación de la velada, más allá del modo tradicional de hacerlo.”

Del mismo modo que las boutiques Indie regiomontanas, el término de Curate Couture que utiliza Karuna Tillmon James de 30 años para nombrar a su tienda de Brentwood, California (venta de ropa de diseñador a consignación), acarrea consigo una semántica que sin duda ayuda a la imagen personal y del negocio. James, con un trasfondo de fotografía artística afirma: “Sé que la gente del medio artístico, que sabe, demeritaría el hecho de que nombre así a mi tienda. Pero el nombre apunta a que no es más otra tienda de segunda mano, cuya referencia simbólica se adjunta a lo usado, sucio, viejo. Yo tomo esto, y se convierte en piezas específicas, seleccionadas a propósito de… En suma, sé que la palabra curar implica, sé que te saldrás con la tuya”.

Para Alex Williams puede sonar pretencioso que profesionales de menor pedigree adopten de manera vernácula los oficios de un pedigree más exitoso, eminentemente académico. Para el Diccionario Oxford, “curaduría” implica la existencia de un colega de trabajo con quien se comparte determinada postura y “posición de autoridad”, sin embargo, asegura Geoffrey Nunberg, Lingüista de Berkeley, la descripción se ha expandido para incluir a empleados de todos los niveles de organización, incluyendo ventas y servicio al cliente.

En suma, en un mundo vacío donde los términos más “elevados” y firmes empiezan a decaer en su significado, hablar del concepto de curaduría implicando únicamente a la tarea de Museos y galeristas, me parece por demás limitado. Es imposible detener la permeabilidad de las actividades creativas y “artísticas” en los estratos sociales más indirectos a la actividad.

Como diría Yves Michaud, “pareciera que el arte está en todas partes menos en el arte mismo”. Y la curaduría, en sus reservas estéticas primordiales, ha trascendido estas tareas para implicarse en cuestiones por demás filosóficas y castrantes que de todos modos vuelven al ciclo inseparable del gusto.

No nos sorprendamos pues, de que el siguiente paso en la disolución de la estética y del arte sea un aparato de curaduría de manuales de identidad y selección cuidadosa de personal para la atención al cliente de los teleservices.

Cito:

Williams, Alex. On the Tip of Creative Tongues. New York Times: N.Y.C, Nueva York. E.U.A. 2 Octubre 2009. WEB (http://www.nytimes.com/2009/10/04/fashion/04curate.html?_r=1&pagewanted=1&em)

Michaud Yves. El Arte en estado gaseoso. Ensayos sobre el triunfo de la estética. FCE:México, 2007

Diciembre 4, 2009

Let’s work and share together

Azael

Objetos del Purgatorio. Plástico residual destinado a la extinción, nacido de nuevo con connotaciones distintas a manos del diseñador.

Monterrey.— “Diseño y otras cosas peores”, se lee desde su blog de recién graduado de la Licenciatura en Diseño Industrial, en el ITESM. Y diseño y otras cosas peores lo deducimos como adjetivo de una carrera que se intenta formadora de productores de objetos para la mejor fábrica o el mejor postor. Y es que al menos en México, darse el gusto por la creación independiente es una tarea difícil, o al menos el presupuesto.

Aunque siempre existe uno que se escapa de la media, y el que hoy lo hace ya no desde Saltillo, sino en el mero Monterrey, es Miguel Melgarejo, quien describe su investigación como “un modo de generar valores a través del diseño”, de modo que en un mundo diversificado y con una formación cada ves más visual, a través del diseño puedan generarse experiencias creativas e innovadoras, ya sea por medio de servicios o productos.

Yo lo veo un poco más allá. El portafolio de Melgarejo es el de un etnógrafo, y tal se denota a través de la continua investigación cultural que realiza a modo de “Cool hunter” en su casa cibernética. Melgarejo toma el sabor autóctono por medio de mitos que no están tan lejos de la realidad cotidiana, estableciendo líneas de intersección entre el pasado histórico de México y su posición mítica actual.

De modo que el “milagro” por el cual logré pagar mi IPOD constituye un momento histórico de valor que habría que agradecer a “no sé qué dios” pero que por medio de la cruz cardinal y la tradición católica en el país, puedo representar por medio del ícono de los Milagritos.

Milagrito

El Milagrito es la costumbre de emplear “miniaturas como ofrendas votivas”, y es una de las tantas tradiciones importadas desde el viejo mundo por los conquistadores, y que con el tiempo y el sincretismo, es quizá considerado por la iglesia como mera práctica supersticiosa o pagana.

Melgarejo, consciente de este presente sincrético, toma la noción de este objeto votivo “pequeño” que aún vive en ciertos sectores de la población mexicana, y lo emplea para construir su pieza “Milagrito”, que fungió como representante de nuestro país en la Bienal de Diseño de Shangai. Un antiguo ícono de fe, adecuado creativa e innovadoramente hacia nuestra “realidad cultural”.

Otra pieza interesante que recuerdo de Miguel, son los separadores de libros. En  un mundo dominado por la lectura electrónica y los “bookmarks” como delicious, quizá un modo de salvar la nostalgia de las páginas impresas y el carácter fantástico del libro, su no se qué olor a papel viejo y el apego que desarrollamos a los personajes que sus páginas desbordan. THESE ARE BOOKMARKS, (estos son separadores) señala Miguel Melgarejo en esta suerte de metatexto de lo que significa la lectura en papel, el aura que envuelve al libro impreso. Y entonces separamos la página donde pausamos la lectura con un ave que parece salir del libro, o las piernas de una mujer. Melgarejo me dijo alguna vez que pensó en esta pieza de diseño no vía práctica, sino por el signo que acarrea el que la fantasía se desborde, como sus “Bookmarks”.

THESE ARE BOOKMARKS

Alguien me apuntaba que un antropólogo—disculpen si no recuerdo su nombre—decía que la máxima exposición de la cultura contemporánea cohabitaba en las páginas de Elle magazine. Si bien no creo distar mucho de esta opinión, me parece más acertado creer en la posibilidad de que lo “funcional” denote o se preocupe por su posición histórico-social en los objetos que crea ya sea para contemplación o recreación.

Y Melgarejo, sigue inventando, pujando por becas en este tan difícil campo de la creación. Espero podamos disfrutar por mucho más tiempo de sus objetos.

Como diría Mig-mel, Send me an-email, follow me on Twitter… lets’s work and share together (Escribeme un correo, sígueme en Twitter, trabajemos y compartamos juntos)

Adjunto su contacto.

miguelmelgarejo@gmail.com

Puedes encontrar a Miguel Melgarejo Diseño en la tienda del Museo de Arte Contemporáneo en Monterrey, Nuevo León; En la tienda de arte funcional D.a.d.a de Torreón, Coahuila; En el Museo Mexicano de Diseño en el Distrito Federal y contactando a Vino en tetrapak, Estudio de diseño vinoentetrapak@gmail.com ó al Diseñador directamente.

Cito:

http://migmel.com

Egan, Martha J. Milagros, Antiguos íconos de fe. Revista Libro Arte en México Nº 53, Año 2000

Noviembre 4, 2009

Más allá de las muertes del cupcake

 

 

Betty Vermellón

"Betty vermellón". Brownie y una mezcla de fresh cranberries & vino tinto. Posh para Betty Crocker®

 

“Hubiera bastado el nombre propio. Solo y por sí mismo también dice la muerte, todas las muertes en una. Es así incluso cuando su portador está aún vivo…el nombre propio por sí mismo declara enérgicamente la desaparición de lo único, quiero decir, la singularidad de una muerte incalificable… la muerte se inscribe en el nombre mismo para dispersarse de inmediato. Para insinuar una extraña sintaxis – en el nombre de uno solo, responder a muchos.” Derrida, Jacques. Las muertes de Roland Barthes, trad. Raymundo Mier, México, Taurus, 1999

Yo quiero Posh repetí como verbo-frase, al engullir el pastelillo de un bocado. Y sabía que al pronunciar ese nombre el objeto dejaría de serlo para inscribirse en otro significado. Incluso al disolverse en el cenote de mis jugos gástricos, el objeto en sídejaría de ser, consumido por mis tripas sosegadas.

Fue hermoso, mis adentros repetían: couturecouture y supe que nada volvería a ser igual que antes. Más su poder estético y gastronómico no tuvieron tanta importancia como el hecho mismo de su partida, sus repetidas muertes en incontables estómagos durante esta semana, el mes: dos años. Las muertes del cupcake  inscribían su nombre al infinito: Yo quiero Posh.

Un 17 de octubre de 2007, Mirtha de la Garza metía la cabeza en el horno. Sabía que sus ellas diseñadora gráfica y arquitecta de la UDEM habrían de morir. La que salía del horno, sostenía una charola en sus manos, unificada por ese fogón alquímico que es “meterse en los asuntos del arte”.  “Culturator” fue su nombre, adquirido desde este día.

No es este texto el punto para discutir si acaso el arte nace o no de la cultura o si este incide en esta o en aquellas. No, el punto ahora es hablar de las muertes de ese 17 de octubre y los renacimientos consecuentes. Mirtha descubría la posibilidad de ser creadora, y el cupcake (quequito) era desenmascarado como más que un confite. Nombrados Posh, estos cupcakes nacen como un proyecto de diseño que “pretende transmitir la importancia de la estética a través de un producto visualmente llamativo y conceptual”, y es que recientemente autodenominada “Culturator”, Mirtha de la Garza se dedica a experimentar en carne propia los procesos mediante los cuales la estética incide en las manifestaciones culturales, y por ende en la creación artística.

Mirtha hace una labor de “Cool Hunter” mediante la difusión cultural y la co-intervención con distintos “creativos” (como denomina ella a esta ola de gente que produce visualidad, entre otras cosas, que produce cultura) en sus proyectos. El Poshrepresenta un estilo de vida caracterizado por la influencia de los mass media y de la proliferación del arte, por lo tanto se implica a sí mismo como objeto de deseo, como una suerte de crítica de los dispositivos de control de las sociedades neoliberales, se entrega a sí mismo a su muerte como “pieza única” elaborada para el consumo. Ha sido participe de inauguraciones, colaboraciones y demás eventos que pretenden promover la cultura “fashionista”; bajo esta insignia, los cupcakes no son efímeros solamente en su consumo, Mirtha desarrolla colecciones a través de temporadas donde incorpora su “background” de diseñadora, buscando por medio de un estudio visual en términos actuales “geometría, reflejos, cortes facetados y adicción al color”, entre otros aspectos formales que resaltan en la elaboración de su pieza.

Como en una analogía con el texto que escribía Derrida sobre la muerte o las muertes de Roland Barthes repetidas al infinito, el nombre de Posh engloba todas sus muertes en conjunto, por esto y por su calidad efímera al cambiar con la temporada, podemos asegurar que todos los Posh son uno, el único: El momento en que damos la primera mordida.

Por si fuera poco, la nueva colección está lista y en proceso para ser exhibida al público, aunque por lo pronto no puedo dar más detalles al respecto, los avances ya circulan en la red con el apropiado nombre de “Death, by cupcakes” (http://www.vimeo.com/7268382).

Para los que la medicina conceptual no baste, y sientan que la sociedad no cambia, no es estimulada o tocada por el arte; siéntanse ahora aliviados. Yo quiero Posh no es nada más para la elite, aunque  para algunos parezca que nace desde ahí o que ese es su público meta (¿no ha sido el arte siempre protegido por la alcurnia?).

Betty Crocker® ha contactado a varias “Empresarias del Horneo” para que “cocinen” un plan de ayuda para quien más lo necesita. Aunque en primera instancia el proyecto Posh es de intenciones más bien artísticas, también ha fungido como negocio para Mirtha, como decía Dalí, el que es artista del arte vive ¿no?. Por lo tanto, en compañía de otras chicas “reposteras” como Karina Flores de la “boutique” de cupcakes Bubarú y Daniela Cantú de la tienda Dely Cupcakes, desarrollarán  cada una por su cuenta un pastelito a base de ingredientes de la reconocida marca, y por cada venta de este producto se donará un porcentaje para el Hogar de la Misericordia, Destellos de Luz y la Fundación Educativa San José, durante los meses de Noviembre y Diciembre.

La actividad denominada “Ayuda, Hornea, Sonríe de Betty Crocker”, dará a conocer los resultados de la recaudación, para todo el público, en la segunda quincena de Enero.

 

Para ver más del proyecto Posh, ir a:

http://www.quieroposh.com/

FUNDACIONES:

www.destellosdeluz.org

www.hogardelamisericordia.org

www.fesj.org.mx

Mirtha de la Garza (1979) por Mirtha de la Garza

Monterrey, N.L. Diseñadora, arquitecta, artista y creadora de efimeridades. Culturator (culture + creator). En palabras llanas, híbrida que reta la convencionalidad de ser etiquetada en un solo título profesional. Cuestiona el constructivismo existente de lo que es y busca lo que puede llegar a ser. Rastreadora de la evolución creativa, la perfección estética y sobre todo, la fusión entre función y forma.

2007. Creé el proyecto de Posh cupcakes (www.quieroposh.com)

2007. Me aventuré en el mundo de la moda diseñando accesorios para Mossimo Clothing.

2006. Aprendí a diseñar y modelar zapatos en el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías CIATEC.

2005. Colaboré para el arquitecto Toyo Ito en diseño y construcción de modelos y maquetas para un proyecto catalán.

2005. Me fui a Barcelona, hice el Master en Arquitectura, Arte y Espacio Efímero (Diseño y Escenografía) en la Universitat Politècnica de Catalunya y me enamoré perdidamente de la ciudad.

2004. Me gradué de Arquitectura y Licenciatura en Diseño Gráfico por la Universidad de Monterrey.

2003. Mi proyecto de imagen corporativa resultó finalista en el concurso para el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León MUSAC.

2003. Entré a un concurso de nomenclatura, saqué primer lugar y ahora un edificio en Cancún lleva el nombre que yo le puse.

1999. Uno de mis carteles obtuvo mención honorifica en el segundo concurso de Posters para Causa Común A.C.

 

Octubre 26, 2009

Metafísica para oficinistas I: Anillos de fuego

PG12386

I feel into a burning ring of fire, I went down down down, but the flames were higher

Y quema, quema, quema. O algo así decía Johnny Cash ante sus “caídas continuas”, aunque en este caso el alcohol era la obvia razón del desequilibrio, esta desdicha de caer en los fuegos primordiales responde a un mito todavía más remoto.

Hasta hace unas horas pude tomar conciencia de lo importante que fue el hecho de caerme tanto mientras estuve en la secundaria “Plutón pasó por sagitario cuando tenías 13 o 14 años” me decían hace dos noches. Y si bien los muchos dolores físicos me alistaron para la guerra postrera, ahora veo que el metatexto de tropezarme todos los días con mis propias rodillas solo podía significar una cosa.

Hace dos semanas en TRUE BLOOD, Bill le advierte a Sookie que no puede ni debe confiar jamás en un vampiro, ya que de un momento a otro este le dará la espalda. Si bien Bill está obsesionado con Sookie, esto no borra el hecho de que se acerca a la humana por órdenes jerárquicas, por su automatismo para obedecer a sus superiores. Bill está traicionando a Sookie, pero ella, con su sabiduría sureña white trash, sabe que “Tal cual como sucede con los humanos, nunca puedes fiarte de ellos” Y entrega su arteria. Alguien siempre mira detrás de ti. Y esa es quizá la más evidente alegoría.

Pero este repentino temblor tuvo un epicentro—que no inició como clichescamente se puede imaginar, por el ombligo— No, esta circunstancia en tanto es de un orden vetusto, existía en su propósito desde antes de la fundación del mundo. Desde antes de que fuéramos partículas de estrella y luego babas divinas, aliento añejo.

Por eso este temblor comenzó en los ojos, en la carne viva del alma del entrecejo, en ese lugar que vibra cuando se acerca a los lindes de lo real y recuerda su antiguo lar en la máquina astral. Y así temblaban las manos, la extensión del verbo que gesticula más allá de la obviedad del rostro, en las artífices de la dirección de esta orquesta, en las que ciñen la palabra al SPELL, SPELLING, las mismísimas culpables de nuestra posición espacio-temporal. Directrices hacia nuestra perdición…o salvación en el M-E-T-A-T-E-X-T-O.

Como el cuerpo vibrante tiende a la expansión, los espasmos se agilizaron hacia las piernas, las rodillas chocantes y empalmadas.

El mito del ser humano siempre es sabotearse. Tropezarse con su uno mismo una y otra vez. John Frusciante repite “I’ll Be You, I Do”, repite “No one’s afraid to be called by another name”  Todos los caminos conducen a Roma, la derruida, la ilusoria…

La mujer insiste en lo (real real), en rasgar la tela oscura y ver el vacío: El blanco que es todo, que es rosado. El todo y la nada. Ella se aferra a esa incomodidad etérea, atraviesa el nodo de Gauss o todas las intersecciones.

Porque sólo en esta efimeridad puede tener sentido: Entrega finalmente su sangre

Octubre 6, 2009

I H ZY

a47644d70b7203befc1bc5b4388f20bc5079b06c_mbreve receptáculo del tiempo neutra contracción de la pupila cuando no hay más por ver povera pobrerá digamos la foto del twinky desplazándose en la infinitud del espacio el espasmo que no pegó bien la supuesta basura con que se erige o elige ya no sé pero el twinky si que vuela por la infinitud del espacio derramando su crema y nata debería decir nosotros comiendo el tronar de dedos de aquél frente a la edición fotográfica Sí la mercadotecnia efectiva Sí la perdida del tiempo perdido Sí la escritura del tiempo perdido de los espacios en blanco antes del mero tic tac que ya no es horizontal ni vertical

Agosto 4, 2009

ache ese ve

cuentas cuantas -no decir- y la impensable palabra -enmedio- imposible ejecutar el sonoro, la rama quebrajandose en la espalda del tedio, ansia mujer la palabra como el verbo no concebido, la imagen parida del placer de la dificultad, la profesión esta que eliges de vomitar a lo tarugo. su risa es tu silente muro detras de la celosía: y observas la llama bailando un son jarocho, los labios semicosidos apenas diluyen la infinitud y mente, tanto como danza la masa gris que ya no nace, detras de hoja santa…temible medicina.

oliver_wuest_580a

Julio 23, 2009

el viaje arquetípico

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